Todo el esfuerzo valió la pena. Doné mi órgano a esta carrera (mi cuore): Traductorado en Inglés.Y con orgullo, aun cuando -ya desde 4to año de mi Secundaria, mientras esperaba mi turno en la fotocopiadora- hube recibido una perspectiva poco motivadora por parte de varias alumnas, y hasta profesionales y profesores.
Pero yo digo que hasta que no lo pruebo sola, no lo conozco. Y robo frases que me apropio sobremanera: persevera y triunfarás; el que no arriesga no gana. Todo esto vale la pena. Y no únicamente por tener mi título (que no desmerezco en absoluto, porque fue, casi literalmente, a lágrimas, sudor y tinta...de impresora). Lo valió porque fueron años de crecimiento...
Fue un camino de procesión, de cambios físicos y mentales, de descubrimientos.
Hoy quería salir con lágrimas de alegría en mis ojos, y el Destino me escuchó y así lo quiso. Y estoy con una emoción indescriptible.
Y agradezco a quienes estuvieron presentes en cualquier forma conmigo; cualquiera. Y a Shirley Temple, porque gracias a ella descubrí yo, de pequeñita, lo que era el doblaje; y a Susana Giménez, por incentivarme también con su interpretación consecutiva de las entrevistas.
Hoy puedo decir:
El árbol dio sus frutos.
(Me queda compilar el libro, que en parte es un hijo.)