En pleno proceso hormonal

jueves 19 de febrero de 2009

Discurso final en bosquejo


Todo el esfuerzo valió la pena. Doné mi órgano a esta carrera (mi cuore): Traductorado en Inglés.Y con orgullo, aun cuando -ya desde 4to año de mi Secundaria, mientras esperaba mi turno en la fotocopiadora- hube recibido una perspectiva poco motivadora por parte de varias alumnas, y hasta profesionales y profesores.

Pero yo digo que hasta que no lo pruebo sola, no lo conozco. Y robo frases que me apropio sobremanera: persevera y triunfarás; el que no arriesga no gana. Todo esto vale la pena. Y no únicamente por tener mi título (que no desmerezco en absoluto, porque fue, casi literalmente, a lágrimas, sudor y tinta...de impresora). Lo valió porque fueron años de crecimiento...

Crecer: aprender a aceptar los errores, a vivir con la duda y resolverlo de alguna manera, a encontrar alternativas, a tolerar cosas hasta darme cuenta que son parte de la arena (también hay cal), a superar frustraciones y volver... y seguir... y llegar a la meta.

Fue un camino de procesión, de cambios físicos y mentales, de descubrimientos.

Abandoné pero nunca me fui, porque cuando hay algo dentro que te hace seguir, seguís. No sé si será éste mi Destino pero al final no me arrepiento del trayecto que recorrí.

Hoy quería salir con lágrimas de alegría en mis ojos, y el Destino me escuchó y así lo quiso. Y estoy con una emoción indescriptible.

Y agradezco a quienes estuvieron presentes en cualquier forma conmigo; cualquiera. Y a Shirley Temple, porque gracias a ella descubrí yo, de pequeñita, lo que era el doblaje; y a Susana Giménez, por incentivarme también con su interpretación consecutiva de las entrevistas.


Hoy puedo decir:
El árbol dio sus frutos.
(Me queda compilar el libro, que en parte es un hijo.)